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Generalmente la entrada al jardín es muy doloroso para los niños y las niñas (incluido sus adultos cuidadores), porque para ellos no es fácil salir de la seguridad de su hogar para enfrentar un mundo desconocido.

Es natural que ellos desconfíen y les de miedo separarse de su principal  fuente de seguridad, como lo es su familia, lo cual se conoce con el nombre de ansiedad de separación.

Comenzar el colegio, es una de las mejores y más largas  etapas de los seres humanos, por lo tanto, no puede estar basado en el llanto y el sufrimiento; todo lo contrario, se debe ver ese dia y la experiencia en general, como un proceso normal y no como algo terrible o desagradable.

En su primer día de clases, incluso la primera semana, los niños se muestran llorones e inseguros, lo cual es un comportamiento normal, por ello en vez de preocuparse y ponerse a la par de los niños, transmítale confianza y seguridad.

No desistir de la idea de dejar al niño o niña en el colegio con la excusa de que está muy pequeño.

No hay que sentir miedo porque finalmente hay que desprenderse y no aguantarlos, ese shock o impacto es natural y hace parte del crecimiento personal de los niños.

Explicarle a los niños a que se enfrentaran, animarlos con frases positivas y de apoyo.

Aunque lloren e insistan en que se quede el adulto cuidador, déjelos, ellos poco a poco se irán adaptando, la angustia de separación va disminuyendo y se darán cuenta de que puedan estar bien sin sus cuidadores. Al mismo tiempo, los adultos debe ir entregando con mayor confianza al colegio el cuidado del menor.

Estar en el jardín le permitirá a los niños desarrollar hábitos esenciales para su proceso formativo no solo en lo educativo, sino de manera integral  como lo son : la socialización , formación en valores como el respeto , la tolerancia, la generosidad , al tener que compartir espacios , juegos , materiales , tolerancia a la frustración por aprender a esperar turnos, a respetar a los demás  , que no siempre van a ser los primeros en todo, a controlar esfínteres(cuando hay maderez neurológica) . También a entender el concepto de autoridad, a obedecer, se les estimula la independencia, la creatividad, la imaginación, a ser organizados, dejar los objetos en un lugar indicado y a seguir instrucciones.

Igualmente los niños  aprenderán a descubrir y conocer el mundo a través de las actividades lúdico_pedagogicas que se realizan , lo cual, les brinda no solo diversión, sino que también le permite manejar los espacios , mejorar el equilibrio, la postura, desarrollar y ejercitar motricidad fina, procesos cognitivos (atención, memoria, pensamiento, percepción, concentración) y cognoscitivos (conocimientos), así como la utilización del lenguaje verbal como medio de comunicación y de aspectos personales como autoconfianza, seguridad, espontaneidad.

Por ello, se debe mantener un trabajo en equipo colegio_casa, o viceversa donde se estimulen los avances de los niños, absteniéndose de actitudes como la sobreprotección, pensando que con ello les evitamos complicaciones y sufrimientos, sabiendo que esto, solo les quitara herramientas para enfrentarse al mundo.

Procuren en la medida de sus posibilidades llevar la rutina escolar  en casa para que se afiancen  en el niño los hábitos que ya ha ido adquiriendo (alimenticios, de higiene, comportamentales, educativos) Ejemplo: hacer sus compromisos escolares, comer solo, guardar sus objetos, entre otros. Todo lo anterior con el acompañamiento y apoyo de un adulto cuidador.

Organización familiar en torno a las actividades escolares, horarios y otras actividades hogareñas. Es decir desde casa trabajarles hábitos como levantarse y acostarse temprano, la hora de la siesta, la hora de entrada y salida del colegio, hora de la merienda entre otros.

Sin embargo, vale tener presente que aunque los niños y niñas logren el proceso de adaptación, habrá situaciones en las que, pasado un tiempo, ellos pueden seguir llorando y se negaran a ir cada mañana. Entonces, se debe indagar con los familiares y personal de la comunidad educativa, para determinar la causa; si al llegar al salón de clases, el pequeño nunca manifiesta molestia y se siente siempre tranquilo, seguramente la causa puede estar en casa. Las razones serian sobreprotección que le genera temor al niño por estar en un espacio distinto. También a los seres humanos les gusta más la ley del menor esfuerzo, así que al niño  o niña no le gustara que lo lleven a un lugar en donde hay autoridad y tiene obligaciones, si en casa nunca le exigen nada.

Es importante que las normas establecidas en el colegio y en la casa vayan de la mano, para que los niños no tengan confusiones y los procesos sean mucho más sencillos de asumir. El papel de los padres y adultos cuidadores, debe ser el de agentes continuos de comunicación entre el hogar y el jardín, para evitar dificultades en la novedad de esos primeros días de colegio.

En general, a los pequeños hay que acompañarlos en el proceso de adaptación, lo cual es responsabilidad conjunta entre padres, cuidadores de los niños (abuelos, tíos etc...), docentes y personal de apoyo.

Papitos, mamitas y adultos cuidadores (abuelos, tíos, entre otros), es importante que vean el ingreso al jardín como un proceso que conlleva un desprendimiento pero con la certeza de que aunque  las cosas duelen, eso ayudara en la formación del niño o niña que está creciendo y ampliando sus horizontes, además de que a través del aprendizaje de tantos procesos novedosos y divertidos favorecerá el proceso de adaptación.

Maryluz Camargo L.
Psicóloga  1574
Universidad Simón Bolívar
 

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