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Apreciados Adultos Cuidadores. Cordial Saludo. Para el Jardín Infantil El Prado es importante no solo la educación de su hijo(a) sino su formación integral, como muestra de ello brinda los servicios profesionales de Psicología y Fisioterapia, tanto a los niños como

a los adultos cuidadores y a la comunidad educativa en general, los cuales trabajan por el desarrollo integral del ser humano. Teniendo en cuenta lo anterior, nos permitimos sugerirles muy respetuosamente pautas para el manejo de aquellas conductas que puedan interferir en la adaptación, socialización y evolución de su hijo(a), siendo estas observadas y evidenciadas por el profesional, o también producto de la remisión del personal docente o por petición del adulto cuidador; en este caso específico responde al proceso de ayudar al niñ@ a mejorar su comportamiento de tal manera que contribuya de manera positiva a su socialización. Lo anterior, amerita de una intervención en equipo, que incluye la participación tanto del ente educativo así como de sus adultos cuidadores, debido a que el apoyo y la colaboración entre la familia y el jardín propician el logro de una estimulación exitosa realizada en conjunto. Así las cosas, les sugiero tener presente las siguientes pautas:

En los primeros años la tarea consiste en estimular el buen comportamiento del infante por medio del reconocimiento y la aceptación de límites, y el entendimiento de las consecuencias que tienen sus acciones sobre los demás. Poco a poco los adultos cuidadores le transfieren al menor la responsabilidad de comportarse adecuadamente, pues este comienza a pensar en los demás, a establecer relaciones causa y efecto y a aplazar la satisfacción de sus deseos.

Los métodos más eficaces para educar y corregir a un niño pequeño son los basados en la cooperación y el respeto mutuo, acompañados siempre de una actitud firme y consecuente por parte de los adultos cuidadores.

Una disciplina sana y positiva incluye dar instrucciones claras y sencillas, hacerlo en un tono seguro, amable y no amenazante, limites definidos, normas que pueda entender y asegurarse que las haya entendido y el tipo de sanción que acarrea el no cumplirla.(consecuencias lógicas).

También es clave ser consistente en exigirle siempre lo mismo y no dependiendo de las circunstancias; mantenerse firmes en el cumplimiento de las sanciones que se han establecido, mantener la línea de autoridad y no abusar ni de los castigos ni de las recompensas.

Enseñarle a posponer el impulso por satisfacer los deseos, lo cual se puede hacer esperando turnos, no atender sus requerimientos de inmediato después que no se trate de necesidades básicas.

No se debe ceder ante las demandas injustificadas del infante, o complacerlos en cada uno de sus caprichos por miedo al conflicto o a desencadenar una actitud incontrolable, puesto que él debe aprender que no siempre puede hacerse su voluntad y los adultos cuidadores, a su vez, deben entender que las dosis razonables de frustración ayudan a fortalecer la personalidad y a comprender que no todo gira a su alrededor.

Si hace pataletas para llamar la atención, no le griten, ni se burlen o lo que es peor, ceder en cuanto se pone a llorar; más bien hay que demostrarle que así no va a lograr lo que quiere, si va a pedir algo que sea hablando no llorando, si no se calma dejarl@ sol@ hasta que se le pase la rabieta.

No permitirle los golpes, ni festejárselos, se le debe explicar que puede hacer daño, enseñar otras formas de tratar, de desahogarse si algo le molesta y si insiste, aplique el método de las consecuencias lógicas.

Disciplinar a un niñ@ de uno, dos y tres años requiere una inversión grande de energía y paciencia, pero este tiempo se abona el camino para los años venideros.

Maryluz Camargo Landázury Psicóloga

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Resolución # 0642 del 23 de mayo del 2005 expedida por la Secretaria de educación distrital de Barranquilla.